Energía eólica.
La frase que la designa proviene de eólico que viene del latín Aeolicus perteneciente a Eolo dios del viento en la mitología griega.
La energía eólica ha sido utilizada desde tiempos remotos, así los egipcios supieron aprovechar esta fuerza en velas de sus navíos.
Por otra parte los molinos utilizados en la molienda son más próximos a la edad media, introducidos en Europa hacia el siglo XIII.
Hoy en día esta energía existente se está explotando más eficientemente con el avance de la ciencia y tecnología, con los nuevos dispositivos que han ayudado a potencializar y hacer factible su desarrollo en muchos lugares en los llamados parques eólicos, con el uso de turbinas eólicas.
Las turbinas eólicas requieren una velocidad de viento mínima para empezar a generar energía: para pequeñas turbinas aproximadamente de 3,5 metros por segundo (m/s); para turbinas grandes, 6 m/s, como mínimo.
A temperaturas bajas existe una mayor concentración de aire (densidad de aire), lo que en un flujo de viento representa incremento en la fuerza de impacto en las palas.

